mastitis en la lactancia

Posición de agarre y pezones planos

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Muchos de los problemas que con frecuencia conducen a dejar de dar el pecho se deben a una mala posición o a un agarre defectuoso12, que ejercen presión o roce sobre el pezón y evitan una transferencia adecuada de leche. La mayoría de estos problemas podría prevenirse evitando la separación madre-hijo tras el parto hasta la primera toma de pecho, y permitiendo que el primer agarre del bebé al pecho sea espontáneo.

Existen varios factores que pueden favorecer un agarre defectuoso y originar lesiones en el pezón, como por ejemplo los pezones planos, la micrognatia o la anquiloglosia. Este último es un buen ejemplo de ello, ya que el frenillo lingual corto impide al bebé la colocación correcta de la lengua en la base de la areola y se asocia también a la presencia de hipogalactia y mastitis entre otros12.

 

La presencia de pezones planos o invertidos no contraindica ni impide la lactancia. En un buen agarre, el bebé mama de la areola y no del pezón. Además, en la mayoría de los casos existe suficiente tejido protráctil como para que el pezón pueda protruir una vez el bebé se haya agarrado. Puede originarse un cierto dolor mientras el bebé coloca el pezón en la zona adecuada del paladar y, de no conseguirlo, puede incluso afectarse el reflejo de succión, dificultando así la lactancia12.

En ocasiones detrás de un pezón invertido existe un problema de fibras excesivamente cortas. En estos casos el agarre puede resultar muy doloroso y traumático debido a que el pezón protruye a expensas de romper los tejidos internos12.

 

Una técnica de lactancia inapropiada puede ser también la causa subyacente de las lesiones en el pezón conocidas como grietas. En estos casos, el bebé comprime el pezón con las encías o contra el paladar duro. Las grietas acostumbran a aparecer en los primeros días de lactancia y pueden ser unilaterales o bilaterales. El dolor que causan es mayor al inicio de la toma, cuando el bebé estira el pezón para introducirlo en la boca y mama con más avidez, y desaparece cuando el bebé suelta el pecho12.

Las grietas en el pezón no son distintas de otras lesiones en la piel, que se curarían espontáneamente en algunos días si el roce o movimiento que las causa no se repitiera de manera frecuente y/o constante. Por tanto, el mejor tratamiento frente a esta afección es la corrección del agarre, consiguiendo que el bebé abarque con su boca la mayor parte de la areola.

Finalmente, hay que considerar que algunos autores han destacado una elevada sobreinfección por Staphylococcus aureus en el caso de las grietas, lo que puede dificultar su curación y debe hacer plantearse la coadyuvancia de tratamiento farmacológico12.

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