mastitis en la lactancia

Prevención

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Medidas esenciales para la prevención de la mastitis


Las mastitis pueden prevenirse en gran parte si se guía la lactancia materna de forma adecuada y se detectan precozmente los signos y factores de riesgo. La mejor prevención de una mastitis es gestionar estos factores precoz y correctamente13:

Manejar correctamente la lactancia materna:

Las mujeres deben saber cómo cuidar sus pechos y cómo manejar correctamente su lactancia, lo que incluye conocer el funcionamiento básico de la producción de leche. Los profesionales de la salud son los encargados de ofrecer dicha información y además:

  • Potenciar un contacto precoz e ininterrumpido piel con piel tras el parto e iniciar la lactancia materna en la primera hora, cuando el bebé está más despierto y alerta.
  • Recomendar siempre la lactancia a demanda, sin limitar la duración ni la frecuencia de las tomas.
  • Asegurar un buen agarre y vaciado del pecho mediante una succión efectiva (link: vídeo 1), para lo que la madre puede requerir ayuda experta tanto en la primera toma como en el resto de tomas los primeros días posparto.
  • Aconsejar la lactancia materna exclusiva durante 6 meses y complementaria los primeros dos años.

 

Gestionar eficazmente la plétora y la ingurgitación:

Debemos ayudar a la madre a reconocer los signos de la subida de la leche y la ingurgitación y la importancia de asegurar un vaciado frecuente y precoz del pecho.

  • Ayudar a la madre a mejorar el agarre para mejor el vaciado de la mama.       
  • Animar a amamantar a menudo y durante más tiempo, evitando las restricciones horarias.
  • Si el bebé no consigue aliviar la plétora o agarrarse correctamente al pecho, será necesario la extracción de leche manual para ablandar la areola y conseguir el vaciado. La extracción puede ser necesaria en bebés débiles o con problemas de agarre.

 

Ofrecer atención precoz frente a los síntomas de estasis de leche:

El manejo correcto de la estasis de leche puede prevenir la progresión de los síntomas y el inicio de una mastitis aguda: 

  • Descansar en cama si es posible.
  • Ofrecer el pecho afectado muy a menudo, y acabar el vaciado de manera manual si fuera necesario.
  • Masajear suavemente cualquier bulto que pueda aparecer, especialmente durante las tomas. Para algunas mujeres puede ser útil aplicar calor sobre la zona afectada inmediatamente antes de la toma, evitando su aplicación de forma prolongada.
  • Las madre lactantes deben aprender a conocer también los signos de alarma (por ejemplo, la presencia de fiebre y síntomas generales, una progresión rápida de la gravedad de los síntoma o síntomas que no remiten en 24-48h de medidas mecánicas).

 

Proporcionar ayuda frente a otras dificultades de la lactancia:

La mujer necesita ayuda experta con la lactancia frente a cualquier dificultad que pueda conducir a la estasis de la leche:

  • Asegurar un buen descanso. Puede ser necesario animar a los familiares más cercanos a involucrarse de manera activa en el cuidado de la madre lactante en los primeros días posparto.
  • Promover una buena higiene, con el lavado de manos frecuente y la limpieza a fondo de los extractores de leche o las conchas protectoras.
  • Reconocer el profesional al que solicitar ayuda en caso de dificultades, si los síntomas persisten durante más de 24 horas o empeoran de forma rápida, o si aparecen síntomas de alarma (calor localizado, dolor intenso, fiebre, malestar, bulto en la mama).

 

Además, un estudio reciente demuestra que la ingesta de Lactobacillus fermentum CECT5716 ayuda a disminuir la incidencia de mastitis en un 48%.

Factores predisponentes


A pesar de que el porcentaje de mujeres que pueden llegar a sufrir una mastitis es elevado, es evidente que no todas las mujeres que amamanten sufrirán esta patología. Por desgracia existen pocos estudios que hayan examinado los factores de riesgo que pueden conducir al desarrollo de mastitis.

Existe cierto consenso clínico que algunos de los factores que incrementan dicho riesgo están relacionados con el vaciamiento inefectivo del pecho (ingurgitación, sujetador apretado, etc.) o una técnica de lactancia incorrecta aunque no hay estudios controlados al respecto13,19. Habitualmente, también se ha considerado como un riesgo las grietas del pezón por ofrecer una puerta de entrada a microorganismos patógenos12,19; aunque recientemente algunos autores sugieren que las grietas pueden ser debidas a un microorganismo causal con capacidad epidermiolítica23.

Haber sufrido una mastitis en una lactancia anterior ha aparecido como un factor relevante en varios estudios lo que pone en entredicho la creencia que el desarrollo de mastitis está fuertemente relacionado con la inexperiencia durante la lactancia19,35. De la misma manera, el estrés y la fatiga maternos se han relacionado en ocasiones con la aparición de mastitis, aunque tal y como reconoce la OMS es posible que la asociación sea a la inversa: las mujeres aquejadas de mastitis tienden a estar más cansadas debido al dolor y la fiebre y pueden querer descansar más tiempo o más a menudo13,19,23.

Sucede algo parecido con otros factores asociados a la patología como el uso de sacaleches eléctricos, de cremas específicas para el pezón o de medicación tópica anti-fúngica que aparecen asociados con gran frecuencia a las mastitis19. Sin embargo, estos casos pueden representar una consecuencia de la patología en lugar de una causalidad ya que el vaciado frecuente de la mama se aconseja como tratamiento así como la aplicación de cremas para minimizar o tratar las lesiones en el pezón35.

No hay que olvidar tampoco que la respuesta del sistema inmunitario frente a infecciones intramamarias se complica debido al efecto diluyente de la leche sobre los factores inmunitarios y la medicación administrada, y a la presencia de grasa y caseína que pueden actuar como bloqueantes de estos factores12,20.

Finalmente, destacar el posible papel que adquiere la administración de antibioterapia durante el periodo perinatal, especialmente durante la colonización de la glándula mamaria hacia el final del embarazo. La antibioterapia puede atacar las especies bacterias sensibles de la flora permitiendo que otras especies patógenas y resistentes sobrecrezcan y derivando en una disbacteriosis de la flora mamaria20.

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